lunes, 29 de septiembre de 2008

LA SALUD DE UNA NIÑA ESTÁ EN RIESGO

El caso de la niña violada y embarazada de 12 años se encuadra en las excepciones que el Código Civil hace con respecto a la penalización del aborto, en la medida en que pone en riesgo su salud, considerada como lo viene haciendo desde hace décadas la Organización Mundial de la Salud, un estado que incluye no sólo lo físico sino también lo psíquico y lo social.

Me centraré en los riesgos para la salud social que la no interrupción del embarazo acarrearía.

En primer lugar, la situación familiar de la niña es de alta vulnerabilidad tal como su violación y embarazo demuestran y la continuidad del mismo sólo la agravaría.

Por otra parte, la probabilidad de que el Estado y la sociedad asuman su responsabilidad en la atención integral de esta familia es muy escasa, tal como la misma situación evidencia.

Otro elemento que agrega gravedad a la situación es el hecho de que el embarazo es, tal como ha trascendido periodísticamente, resultado de una violación realizada por su padrastro quien, si bien no es el padre biológico, cumplía estas funciones, dado que la niña (siempre según los medios) nunca conoció al suyo verdadero.

En todas las sociedades que ha existido el incesto es una práctica repudiada ancestralmente y forma parte de los sustratos más profundos de la conciencia colectiva. Esto es muy probable que resuene constantemente en la psiquis de la niña interfiriendo en su relación con el embarazo y el futuro hijo.

Pero más allá de lo expuesto, lo que es más importante recalcar es que en todas las sociedades, aún las más primitivas y simples, entre la primera menstruación y el reconocimiento social de la capacidad reproductiva, media un tiempo de preparación.

En la actualidad, en los estratos de alta escolaridad en los países más desarrollados, este período puede llegar a ser hasta de veinte años. En nuestro país, aún en los niveles sociales más pauperizados y marginalizados, está llegando a los cinco años.

Durante este tiempo las niñas se preparan para las responsabilidades de la vida adulta a través de la escuela y la participación en otros ámbitos de socialización como es el grupo de pares.

En el caso de que esta niña continúe con su embarazo es altamente probable que no concurra más a la escuela y que evite el contacto con niñas y niños de su edad. A esto contribuirá no sólo las tareas propias de la crianza de un hijo sino también la exposición a la curiosidad pública y la vergüenza personal y social frente a una violación incestuosa.

Si bien la interrupción del embarazo no cancela las consecuencias de la experiencia traumática a la que ha sido sometida, contribuye a la reparación y abre la posibilidad de la elaboración interna de tanto dolor.

De otro modo la niña será arrojada violentamente a una adultez que no está en condiciones de asumir, algo que ella no deseó ni eligió. Los cinco años que se le están robando no son cualquiera, son cinco años definitivos para la construcción de una personalidad socialmente adulta y exitosamente integrada.

por Graciela Cousinet

Socióloga.

Vicedecana de la Facultad de Cs Ps y Ss de la Universidad Nacional de Cuyo

Integrante del Comité de Bioética convocado por el juez Ferrer (enviado a RIMA el 18/09/08)